Eva barre desconcentrada el piso
dibujando sin prisa los azulejos
Tiene la espalda curva
como la mujer que está naciendo
todavía oculta en el vientre de su madre
Una costilla no le alcanza
de eso está segura
Es diminuta
gris
silenciosa
Es la primera
pero parece la última
envejecida antes del alumbramiento
No sabemos cuántos años tiene
o si en casa le esperan los hijos
Por la noches
cuando su rostro serio descansa sobre la almohada
Eva sueña con una manzana
pero como le da lo mismo saber o no saber
Eva no la muerde
ni se la ofrece al esposo que no tiene
Cada vez que pasa con el trapeador
nos insinua que podemos seguir jugando
al paraiso
lunes 23 de febrero de 2009
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