lunes 23 de febrero de 2009

Número 11, La primera mujer

Eva barre desconcentrada el piso
dibujando sin prisa los azulejos

Tiene la espalda curva
como la mujer que está naciendo
todavía oculta en el vientre de su madre
Una costilla no le alcanza
de eso está segura

Es diminuta
gris
silenciosa

Es la primera
pero parece la última
envejecida antes del alumbramiento
No sabemos cuántos años tiene
o si en casa le esperan los hijos

Por la noches
cuando su rostro serio descansa sobre la almohada
Eva sueña con una manzana
pero como le da lo mismo saber o no saber
Eva no la muerde
ni se la ofrece al esposo que no tiene

Cada vez que pasa con el trapeador
nos insinua que podemos seguir jugando
al paraiso