No hay metáforas en las luciérnagas
No hay campanas que doblen el silencio
Ausente,
una ambulancia
canta la oscuridad falsa de la noche.
Lejos,
desde alguna imprecisión de lo finito,
la ciudad es un mar
y un infierno de luces
Dentro,
en el invisible verdor de un parque
se oculta, entre el pasado vegetal de todo,
el secreto de las cosas.
Madruga en mi mano el vacío:
el silencio da frutos,
la ceguera resplandece,
la soledad deshace palabras inútiles,
esta noche,
grilla la ciudad de tenues notas
de mi mente.
M.J.R.H.